Sueño

Como un cubo obscuro se presenta, al parecer es algo muy preciado. Brilla como el oro, más huele a pesadilla. Habla del pasado con vehemencia, aunque solo exista en el presente. Algunos ven en eso el futuro, más lo siento pero se equivocan.

En los estantes hay culebras comiendo algodón de azúcar. También hay estrellas y unicornios, aunque ellos ya no brillan. Hay vuelos y barcos, sirenas y clavicordios. Los estantes de madera, los objetos de polvo de estrellas.

En el centro hay un lago de aguas cristalinas, en el fondo nadan peces. A veces también hay pájaros, algunos cantan y otros callan. Una ballena se aleja mientras las abejas le pican. Un delfín y un caballo, pues el lago es muy profundo.

Todo el tiempo hay mucho ruido, muy pocas veces hay calma. Cuando hay calma es siniestro, el silencio no se aguanta. Pero entonces se descansa ¿será esta la última noche? Pero no importa si así lo sea pues aquí los muertos se pasean, y los vivos a veces se entierran. Y se lloran.

Aquí solo abren por las noches, y algunas veces sin aviso. Vive en la sombra pero la luz azul lo delata, cuando por las calles se desparrama. Esas calles son privadas, cerradas de los ojos sigilosos. E incluso quien ahí vive desconoce la hiel o la miel de sus palabras.

Yo solo entiendo que así como aparece, como una brisa se desvanece. Algunas veces permanece pero casi siempre se esfuma. Y vuelve a ese punto de la existencia en que lo que ves no existe, pero sí existió. Preludio de la muerte de seguro, ese instante en que se es vida. Y volvemos, una vez más volvemos.

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