El hueco

Es el fuego que brota de la tierra, es la historia de lo que ha sido, soy yo enterrado pero vivo. Y cuando explota sale todo ese brillo de aquello que coloreó ese cuadro. Lo veo ahora y no hay color, como ayer cuando reía y brillaba con cualquier sinsentido.

¿Soy yo? ¿sigo siendo yo? No, ahora solo es un remolino. Sí, soy yo.

Puedo sentir el hueco que dejas en la cama cuando te levantas. Como cuando a un aguacate le sacas el corazón, y así ya muerto, todavía lo apachurras con tus manos. Y yo así como el guacamole.

Un hueco como el que hay entre las dunas del desierto y tú como un espejismo, una ilusión. Y yo con tanta sed de tu contacto.

Yo tirado, seco, apachurrado y sediento. En ese borde de ese hueco que es tu ausencia. Me hace falta el aire, no respiro.

Pero vuelves, y entonces sí. Yo también vuelvo.

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