¿?

Fue sonoro como un trueno en una tormenta, como la corneta que tocarán los ángeles el día del juicio. El aire se puso denso y podía sentirse sobre la piel como una manta rozando por el cuerpo. Los ojos lagrimeaban y por eso solo podían percibirse siluetas de figuras irreales. En la boca el sabor era rancio, ácido y amargo. El olor fue como estar en un tiradero de animales podridos. El pedo fue épico.

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