Autor: Ivan Ramirez de Aguilar Aquino
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Los sentimientos
Los procesos cognitivos son todos los procesos mentales que realiza el cerebro cada vez que procesa información. Los procesos cognitivos básicos son la percepción, la atención, la memoria, el pensamiento y el lenguaje. Estos procesos son lo que nos dan la distinción de ser seres razonantes.
Como podemos ver, nuestro cerebro está activamente asimilando los estímulos del medio en que estamos inmersos y creando con ello conocimiento, memoria y pensamiento. Esto es, está activamente construyendo nuestra personalidad.
Esta construcción mental es más definitiva durante nuestra infancia, en donde nuestro cerebro es mucho más maleable para hacer conexiones nuevas. Es por eso que los primeros años de vida son tan importantes para nuestro aprendizaje y la construcción de nuestra personalidad.
¿Y qué pasa cuando la cognición y las emociones se juntan? Pues entonces nacen los sentimientos. En general, los sentimientos se componen de tres partes: un estímulo cognitivo (un pensamiento, un recuerdo, una sensación, etc.), una sensación física y una emoción.
Cualquiera de estas partes puede ser el generador del sentimiento. Esto es un sentimiento, puede nacer de un pensamiento, de una sensación física o incluso de una emoción. En los sentimientos humanos estas tres partes siempre están presentes, aunque no siempre podamos identificarlas fácilmente.
El control de las emociones se basa en identificar estas tres partes de un sentimiento, para poder identificar qué causa la emoción y cómo modificando alguna de estas partes podemos controlar como nos afecta.
A diferencia de las emociones, los sentimientos pueden durar mucho tiempo, aunque generalmente la intensidad de los mismos cambia durante ese periodo. Es muy posible que cuando recibamos un mismo estímulo, generemos el mismo sentimiento.
Una de las técnicas para poder identificar un sentimiento y luego poder trabajarlo es poniendo atención a nuestras sensaciones físicas, ya que ellas son las más fáciles de identificar. ¿En qué parte del cuerpo se siente? ¿Cómo se siente? A partir de las respuestas que encontremos podemos interiorizarnos y conocer como los estímulos afectan nuestras emociones y cómo respondemos ante ellas.
De entre todos los ejercicios disponibles, el más común es la meditación o el “mind fullness” que consiste precisamente en poner atención a las sensaciones físicas como la de la respiración y de esa manera además de calmar los sentimientos podemos adentrarnos a conocer más acerca de nuestra respuesta emocional.

El Miedo, la sorpresa, el asco, la ira, la alegría y la tristeza
Nota: se recomienda leer primero los post anteriores: Phineas Gage y Las emociones y la razón.
El miedo es una emoción que surge cuando percibimos un peligro o una amenaza, real o imaginaria. A lo largo de la historia nos ha permitido identificar y evitar las situaciones que ponen en riesgo nuestra supervivencia. Se piensa que el miedo a las arañas, las serpientes, las alturas o la oscuridad puede tener un origen innato que se remonta a nuestros antepasados.
El miedo activa el sistema nervioso simpático, que prepara al organismo para luchar o huir. El corazón late más rápido, la respiración se acelera, las pupilas se dilatan y los músculos se tensan. El miedo, al ser una emoción, es intensa y no duradera. Cuando la emoción se extingue, nuestro cuerpo se relaja y segrega endorfinas y dopamina, sustancias que nos dan placer. Es por eso que muchas personas disfrutan de ver películas de terror o subir a montañas rusas u otras actividades que produzcan esta emoción.
La sorpresa es una reacción breve e intensa ante algo inesperado o novedoso, puede ser neutra, positiva o negativa dependiendo de lo que ocurra después. Esta emoción ha sido una ventaja evolutiva porque nos ayuda a detectar y adaptarnos a los cambios en el ambiente.
La sorpresa nos brinda la oportunidad de aprender de las situaciones inesperadas y modificar nuestros esquemas mentales. Además, facilita la comunicación y cooperación entre los individuos.
El asco es una emoción que nos hace sentir rechazo o repulsión hacia algo que nos parece desagradable o contaminante. Es una emoción adaptativa que nos ayuda a evitar el riesgo de enfermarnos o intoxicarnos. Puede ser provocado por diferentes estímulos, como alimentos, olores, imágenes, sonidos o personas.
La ira es una emoción que se expresa a través del resentimiento o la irritabilidad. Esta puede ayudar a intimidar o a defenderse de un posible adversario. Cuando alguien siente ira, se activa el sistema nervioso simpático y aumenta la fuerza física y la resistencia al dolor. El estrés que causa esta emoción puede afectar significativamente al cuerpo, especialmente cuando se experimenta continuamente.
La alegría es una emoción que se produce por un acontecimiento favorable que suele manifestarse con signos exteriores como la sonrisa. La alegría está relacionada también con el amor, que nos motiva a buscar pareja y reproducirnos.
La alegría nos ayuda a formar vínculos sociales y a expresar nuestros sentimientos. Cuando alguien está alegre, su cerebro produce endorfinas que provocan placer.
La tristeza es una emoción que se produce ante un acontecimiento desfavorable o doloroso. La tristeza puede ayudarnos a enfocar nuestra atención en el conflicto que nos afecta, y a tomar mejores decisiones al respecto. La tristeza facilita la empatía y el apoyo social de los demás.
Como podemos ver, todas las emociones cumplen alguna función importante para la supervivencia. Pero lo más relevante es que todas nos ayudan a relacionarnos con las personas de nuestro medio. Este efecto es sin duda uno de los más valiosos a nivel evolutivo, ya que el ser humano es un ser sociable. Necesita de los demás para poder sobrevivir.
Bibliografía
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- Reisenzein, R., Horstmann, G., & Schützwohl, A. (2019). The Cognitive-Evolutionary Model of Surprise: A Review of the Evidence. Topics in cognitive science, 11(1), 50–74. https://doi.org/10.1111/tops.12292
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- Juárez, V. (2018, 28 diciembre). Según estos investigadores, enojarse no es tan malo como parece. Bioguia. https://www.bioguia.com/bienestar/enojarse-_31608908.html
- Canós, A. (n.d.). Lo que dice la ciencia sobre la felicidad | Innovayacción. https://innovayaccion.com/blog/que-dice-la-ciencia-sobre-la-felicidad/
- Parra, S. (2018, 1 febrero). ¿La depresión tiene algún propósito evolutivo? Xataka Ciencia. https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-depresion-tiene-algun-proposito-evolutivo
Las emociones y la razón
Nota: se recomienda leer primero el post anterior aquí.
En diciembre de 1835, Charles Robert Darwin se embarcó en una expedición cuyo objetivo era completar estudios hidrográficos en la Patagonia y Tierra de fuego. Darwin era naturalista y biólogo, y era amigo del capitán del barco. Su interés era observar y conocer de primera mano la fauna y la flora en los lugares remotos.
El resultado de esa expedición, que duró cinco años, fue un libro llamado El Origen de las Especies, en donde Darwin postulaba la teoría de la evolución. Mediante sus observaciones descubrió que las especies biológicas surgen a través de la transformación genética de un ancestro a lo largo del tiempo. Estos cambios ocurren para hacer que esta especie pueda adaptarse mejor a su medio ambiente, es decir, para que la especie no desaparezca.
Esto básicamente estipula que las especies desarrollan cambios fisiológicos a lo largo del tiempo que les permiten sobrevivir mejor al ambiente en que están expuestas. Estos cambios se llaman ventajas evolutivas y pueden ser físicas, fisiológicas o comportamentales. El objetivo principal es permitir a las especies sobrevivir y reproducirse con mayor éxito.
La especie humana no escapa de este ciclo biológico y a lo largo del tiempo ha desarrollado sus propias ventajas evolutivas que le han permitido tener éxito en la supervivencia y la reproducción. Una de las ventajas evolutivas, quizás de las más importantes, son las emociones.
Las emociones son las reacciones físicas y psicológicas que experimentamos cuando se percibe un objeto, suceso, persona o cualquier otro estímulo sensorial. Las emociones también se experimentan ante una idea surgida en nuestra mente, como la de un recuerdo.
Las emociones funcionan como un motor que desencadena cambios físicos o conductuales. Nos permiten por ejemplo huir de una situación peligrosa, mantener conductas higiénicas, defendernos de quién nos hace daño o disfrutar aquello que nos hace bien.
Actualmente reconocemos seis emociones que están presentes en cualquier ser humano, y son:
- Miedo
- Sorpresa
- Asco
- Ira
- Alegría
- Tristeza
Es muy fundamental hacer notar que las emociones son anteriores a la razón. Están escritas en nuestra estructura genética y nos hacen actuar de una manera inmediata. Todas las emociones son intensas, pero no duraderas. Como se dijo anteriormente, estas suponen ventajas evolutivas que nos impulsan a actuar inmediatamente ante algún estímulo real o imaginario.
La razón, por otra parte, es la capacidad del ser humano de pensar y reflexionar para llegar a una conclusión o formar juicios de una determinada situación o cosa. La capacidad de razonar es sin duda otra de nuestras ventajas evolutivas, y la que más nos aleja de las demás especies.
La razón, sin embargo, no es una respuesta inmediata. Requiere de muchos otros procesos físicos y psicológicos que toman tiempo. Además, esta capacidad se va modificando a lo largo de la vida tomando en cuenta las experiencias y los recuerdos. Las ideas que formamos con nuestra capacidad de razonamiento no necesariamente vienen escritas en nuestra memoria genética (aunque se cree que algunas sí lo están). Las ideas pueden ser o no intensas y a diferencia de las emociones pueden ser duraderas.
Tanto las emociones como la razón, son procesos químicos y eléctricos que suceden en nuestro sistema nervioso central, y que habilitan o son habilitados por otros muchos procesos de los demás sistemas que componen nuestro cuerpo.
Pensemos, por ejemplo, la emoción del miedo. Esta puede sentirse en el estómago o en los músculos de la espalda. Como podemos ver, nuestro cuerpo en su totalidad participa de la emocionalidad. Y las emociones son capaces de alterar la física de nuestro cuerpo, modificando por ejemplo la frecuencia cardiaca, la tensión de los músculos o la acidez del estómago.
En este sentido, el ser humano es una especie emocional con capacidad para razonar. Notemos cómo esta definición nos hace ver que las emociones son anteriores a la razón. Muchas veces suponemos que como seres razonantes somos capaces de “deshacernos” de las emociones, sin embargo, esto no es posible, pues ellas forman parte de nuestra naturaleza básica.
Esto no significa que la razón no pueda alterar la emociones, al contrario, la razón puede ayudarnos a limitar la fuerza de nuestras acciones que responden a una emoción. Sin embargo, esto no es algo inmediato, ya que llevar a la razón nuestro comportamiento emocional toma tiempo y autoconocimiento.
En cualquier caso, el primer paso es reconocernos como los seres emocionales que somos.
Bibliografía
- Rosetti, D. L. (2018). Emoción y sentimientos.
- wildlifemanagement.info. (2021, Noviembre 5). ¿Qué importancia tuvo el viaje del Hms Beagle para la ciencia? Retrieved from https://wildlifemanagement.info/que-importancia-tuvo-el-viaje-del-hms-beagle-para-la-ciencia
- Desmond, A. J. (2023, February 16). Charles Darwin | Biography, Education, Books, Theory of Evolution, & Facts. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/biography/Charles-Darwin
- Asale, R.-. (n.d.). razón | Diccionario de la lengua española. «Diccionario De La Lengua Española» – Edición Del Tricentenario. https://dle.rae.es/raz%C3%B3n
Phineas Gage
Phineas Gage nació en julio de 1823 en New Hampshire, Estados Unidos. A sus 25 años era conocido como una persona alegre, cordial, educada y capaz; por lo cual era estimado entre sus conocidos y sus empleadores le tenían alto aprecio. Él trabajaba como capataz en una empresa de construcción de ferrocarriles y era el encargado de minar los lugares donde se trazaban las rutas de los trenes.
El 13 de septiembre de 1848, cuando trabajaba en Cavendish, ocurrió un accidente extraordinario. Una barra de hierro le atravesó la cabeza de abajo hacia arriba en la parte izquierda. Increíblemente, permaneció consiente mientras lo llevaron a un improvisado “hospital” en un pueblo cercano para atenderlo. Los doctores que lo atendieron pensaron que moriría por lo escandaloso de la lesión. Le retiraron la barra y continuaron atendiéndolo como pudieron.
En ese entonces se sabía que cuando alguna persona resultaba lesionada en la cabeza era muy común que perdiera alguna facultad física como la vista, el habla, la memoria o alguna habilidad motora. Este era el pronóstico de Phineas en el caso de que sobreviviera.
Phineas no solo sobrevivió, si no con el paso de las semanas fue mejorando y no daba muestra de haber perdido ninguna habilidad física. Después de semanas de recuperación recordaba perfectamente todo, podía hablar, ver y moverse sin problemas. Incluso meses después volvió a su trabajo de capataz en la ferroviaria.
Sin embargo, algo cambió en Phineas. Se volvió impulsivo, irrespetuoso y grosero. Era incapaz de contener sus emociones como la ira, se le dificultaba resolver problemas y planificar como antes. Esto ocasionó que fuera despedido de su trabajo y perdiera sus amistades. Cambiaba de un trabajo a otro sin poder mantenerlo, incluso viajó a Chile para ser conductor de diligencias y finalmente terminó como granjero en California.
Phineas murió finalmente en 1860 a causa de ataques epilépticos provocados seguramente por el accidente que sufrió en la ferroviaria.
El caso de Phineas aparte de ser increíble en sí mismo, fue un parte aguas para la ciencia, al hacer patente que el cerebro regulaba el comportamiento y la personalidad. Específicamente en cómo el lóbulo izquierdo es el encargado de esos ámbitos.
Anteriormente a este caso, no estaba comprobado que nuestra personalidad y emociones fueran creadas a partir de nuestro sistema nervioso central. Justo como sucede con nuestros movimientos y nuestras capacidades físicas. Se creía que nuestros sentimientos residían en algo más místico o espiritual. Esto es importante, pues cuando alguien adquiría una enfermedad “emocional” se consideraba algo fuera del alcance de la medicina, terrenos de lo espiritual y religioso.
Phineas Gage es considerado por muchos como el hombre que inició la neurociencia. La neurociencia es ahora la rama de la ciencia que se ocupa de estudiar la estructura, función, desarrollo, química, farmacología y patologías del sistema nervioso, en relación con la conducta y la mente humana.
El objetivo de esta ciencia es develar el funcionamiento biológico que subyace en las emociones y los pensamientos, analizar cómo este influye sobre dichas emociones e investigar su efecto sobre procesos mentales como la conducta, el aprendizaje y la memoria[i].
En resumen, a partir de este accidente podemos decir que nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y construcciones mentales están relacionados directamente con nuestro sistema nervioso central. Es decir, podemos verlos como parte de nuestra propia biología y como tal aceptarlos, tratarlos y sanarlos de la misma forma que atendemos nuestro cuerpo físico.
Es cierto que como todo lo que nos hace “ser humano”, es un sistema complejo. Pero eso no nos impide abordarlo con curiosidad y generar aprendizaje que nos permita vivir mejor.
El cráneo de Phineas Gage y la barra que lo atravesó se conservan en el Museo Warren Anatómico de la universidad de Harvard.
[i] Editorial Grudemi (2019). Neurociencia. Recuperado de Enciclopedia de Biología (https://enciclopediadebiologia.com/neurociencia/). Última actualización: diciembre 2019.
¿Cómo cultivar papas?
La papa es un tubérculo muy importante en la nutrición mundial por su relativa sencillez de cultivar. Se sabe que la papa fue cultivada por primera vez hace más de ocho mil años en la región entre Perú y Bolivia. Fue introducida en Europa hacia el siglo XVI, pero como planta decorativa y fue hasta el siglo XVIII cuando empezó a ser utilizada como alimento.
Actualmente, existen más de tres mil variedades de papas alrededor del mundo y el alimento es tan importante que incluso existe un instituto de investigación internacional dedicado solamente a este nutritivo tubérculo: El Centro Internacional de la Papa.
La papa absorbe del suelo una cantidad considerable de nutrientes, es por eso que es necesario rotar la tierra de cultivo para enriquecer mejor la cosecha. Hay que recordar que la parte de la planta que se usa para la alimentación es la raíz, por lo que el área donde la sembraremos deberá tener una buena extensión, sobre todo bajo tierra.
Una vez seleccionada la tierra donde plantaremos nuestras papas, introducimos las mismas cortándolas por la mitad a una profundidad de aproximadamente 25 centímetros y con una separación entre ellas de aproximadamente 35 centímetros. Es recomendable, antes de enterrarlas, dejarlas que tengan brotes para así agilizar el tiempo de cosecha.
En cuanto a su cuidado, la papa necesita de una tierra húmeda más no encharcada. Y es muy importante no dejar que la papa se salga de la tierra, ya que esto echaría a perder el producto. Si es necesario, habría que rellenar de más tierra nuestra área de sembrado.
La mejor época para sembrar nuestra papa es al inicio de la primavera, pero si vivimos en un lugar donde no hay heladas o fuerte frío es posible iniciar aún en invierno para así adelantar la cosecha. El tiempo para cosechar nuestro alimento será de entre dos a cinco meses dependiendo de la variedad sembrada. Cuando los tallos de las plantas comiencen a secarse y se vuelvan amarillentos, entonces es momento de obtener el fruto de nuestro trabajo.
La papa cocinada es fuente de mucha energía, vitaminas y minerales. Esta deliciosa raíz fue de hecho el primer vegetal cosechado en el espacio.
Diálogo
– Entonces, ¿cómo me describirías?
– Eres como la lágrima que brota de un unicornio al admirar la belleza.
– Siempre sales con tus fantasías
– Es que la realidad no es suficiente para describir lo que siento por ti.
– ¡Estás loco!
– Te amo.