El Gran Dinosaurio (En una cuartilla)

El Gran Dinosaurio nació el veinte de agosto de mil novecientos ochenta y uno durante una madrugada sin luna. Los historiadores cuentan que el grito que lanzó al respirar el aliento de vida pudo oírse hasta la tierra de fuego. Los lugareños relatan que el sonido fue parecido al que hacen los caribús al aparearse. Desde ese día en esta región se celebra anualmente el festival del caribú.

Tuvo una infancia feliz y privilegiada en la verde Antequera. Cuando tenía nueve años y al regresar de un paseo por el río, se hizo de noche y contempló con asombro el firmamento. Ese día se decidió a ser cazador de estrellas, su método consistía en llamarlas con sonidos suaves hasta domesticarlas, posteriormente las amarraba con largas cuerdas. A sus diez años, tres meses, doce días y cuatrocientos segundos murió su abuelo materno. Esa misma noche contempló una nueva estrella en el cielo de un azul inigualable. A la noche siguiente liberó a las estrellas cautivas que volvieron a surcar el cielo formando figuras de animales y cosas extraordinarias.

A los catorce años mientras husmeaba en la biblioteca familiar descubrió un libro que explicaba paso a paso la forma de convertir cualquier metal en oro puro. Realizó pues las acciones, pero por una mal medida detonó una pequeña explosión que lo dejó sin sentido por unas horas. Se dice que cuando despertó comenzó a escribir sin parar en una máquina mecánica que usaba en la escuela. Al término de unos días había escrito ya mil doscientas hojas describiendo en perfecta prosa el sentido de la existencia humana. A la mañana siguiente tomó cada una de las hojas e hizo con ellas figuras de animales que regaló a los niños en el parque. Se sabe que algunas de ellas cobraron vida y volaron o corrieron escapando hacia el bosque.

El veintitrés de agosto de dos mil ocho contrajo nupcias con Lady Parga, su actual esposa. El vestido de bodas de la novia fue hecho con plumas de todas las especies vivas de pájaros que había en ese tiempo, incluidos el rascón barrado y el calamón de Santa Helena que ahora solo pueden apreciarse en fotografías de libros. La cola del vestido fue hecha de seda y medía mil doscientos metros, después de la ceremonia ésta fue donada para hacer mortajas que se usaron para los difuntos de la guerra civil yemení. Dos años después nacería su primer hijo Sebastián y cinco años más tarde Santiago llegaría a completar a la familia. Sus biógrafos narran que sería después del nacimiento de su primer hijo que experimentaría por primera vez el miedo a la muerte.